Muelas del juicio: para qué sirven y cuándo quitarlas

El dolor de muelas es uno de los más intensos entre los dolores cotidianos que podemos sufrir los seres humanos. Una de las principales causas, como mínimo en el imaginario popular, son los cordales, los tercios molares, o, como popularmente se las conoce, las muelas del juicio.

Estos dientes suelen aparecer, de forma más habitual, entre los 14 y los 25 años, aunque no es descartable que lo hagan antes o mucho después. Ocupan el último espacio de cada límite de la dentadura inferior y superior. Aunque no siempre aparecen los cuatro, su crecimiento puede afectar a otros dientes al desarrollarse, empujándolos o saliendo “torcidos”.

Su uso era muy relevante entre los primeros homínidos, que usaban estos terceros molares vestigiales para masticar tejido vegetal. En los cráneos hallados de esos homínidos se puede observar cómo las mandíbulas eran más largas y tenían más espacio para poder albergar las muelas del juicio. Según fue cambiando la dieta humana, se desarrollaron mandíbulas más cortas, aunque siguieron apareciendo terceros molares. Según los expertos, estos dientes tenderán a desaparecer en un futuro.

La falta de espacio en las mandíbulas de los seres humanos de hoy en día suele ser el origen de los problemas que pueden ocasionar los terceros molares. Entre los más frecuentes están los quistes alrededor de la muela del juicio y la pericoronaritis o inflamación de la encía alrededor de la muela del juicio. Finalmente, también entre los más comunes, la posición incorrecta de los molares pueden acabar con su extracción.

Pese a ello, cumplen una función: la de triturar, masticar y facilitar la digestión de los alimentos, como el resto de dientes. Por ello, sólo se deben extraer si lo aconseja un facultativo.


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